Capítulo único

Una calle interminable

Caminaban por una calle transitada, pero a esa hora era poco frecuentada. Ella miró hacia atrás, miró hacia adelante también; calculó el tiempo, cuánto tardarían en recorrer la calle; él camina muy rápido, recordó. Escudriñó las dos banquetas, cuando estuvo segura de que no había nadie, excepto ellos dos, comenzó a balbucear palabras que apenas eran escuchadas por su único receptor.

No sé qué dijo, ni ella mismo lo supo, me consta. Tomó su pequeño morralito color kaki, él la observaba con curiosidad. Los dos seguían caminando. Ella sacó una bolsa negra, como si fuera algo de contrabando. Le gustaba el sarcasmo, dijo que era droga. Se rieron, la tensión se rompió un poco.

Luego de dos intentos fallidos, el regalo había sido entregado. Éste era el tercero, todo un éxito, creo. Ella le explicó sus dos intentos fallidos y se rieron, la calle aún no terminaba. Abrió la bolsa con curiosidad, vio el regalo, en caja dorada, y leyó la tarjeta en forma de renito; ella lo consideró muy cursi y aún así la compró.

Él se detuvo un momento, leyendo la tarjeta escrita con la mejor letra que ella tenía. Sonrió, preguntó el motivo del regalo.

Porque te quiero, porque eres un idiota, porque quiero lo mejor para ti, porque no me importa que aún no sea navidad, porque tal vez sea la última vez que te vea, porque no me alcanzan las palabras para decirte todo lo que te agradezco, porque te aprecio demasiado, porque no somos parientes, hermanos, ni trabajamos juntos, ni somos el amigo de un amigo, no somos pareja, ni siquiera somos amigos, en realidad… quién sabe qué seamos, pero no importa. No importa, ja. Te deseo lo mejor, hoy, siempre, mañana, pasado, el próximo año, el próximo lustro, la próxima década. Sé feliz, mierda.

Por navidad, por año nuevo, por lo que sea, alcanzó a decir ella. Él le dio las gracias, siguieron caminando. Aún quedaba un tramo de aquella calle, pero pronto terminó. Cambió de nombre, ahora era una avenida, pero era el mismo camino. Llegando a un punto, se despidieron, él dio gracias nuevamente, ella levantó la mano en señal de “no es nada”… y entonces, cada quien siguió por su lado.

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Feliz navidad, gays : )

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3 comentarios sobre “Una calle interminable

  1. no sé cuantas veces lo he leído ya y sigo siendo una niña chillona cuando lo hago… tal vez esa es la magia de tus letras que uno puede atar sus sentimientos a ellas… como siempre exito… =D

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